El Sol aun no había despertado.
El mar brillaba con la luz de las estrellas.
Junto con 40 compañeros más se subió a la barca.
En sus ojos se podía adivinar esperanza.
Esperanza de nuevas oportunidades.
Todos sus ahorros se los había gastado en ese viaje.
Un viaje que le proporcionaría una nueva vida.
Un aire de miedo y nerviosismo envolvía a aquella gente.
Fueron las horas más largas de sus vidas.
La fuerza y rebeldía, que había caracterizado a todos los jóvenes
de este mundo,
le empujaban a realizar esta travesía.
Quería encontrar un mundo mejor, en el pudiera vivir en paz.
Llegaron a la playa.
Y en el instante en que puso un pie en la arena un viento
fresco le golpeó en la cara.
Un viento que olía a futuro y vida.

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