lunes, 17 de septiembre de 2012

Pequeñas cosas de la vida que me gustan


Caminar descalza, hasta en invierno
El olor a tierra mojada
El sonido del fuego
El fresco de la mañana
Los amaneceres
Que la lluvia moje mi pelo
Cualquier risa sincera
Contar los segundos que quedan para algo
Mirarme en los cristales del tren, y ver a la gente que va dentro
Los abrazos
Ver a niños jugando
El sonido del las hojas cuando les da el viento
Que me hagan cosquillas en la espalda
Tumbarme en el césped
Las cosas que brillan en la oscuridad
El espumillón de los árboles de navidad
El rastro que dejan los aviones en el cielo
El cielo nublado, parece un gran techo
El tacto de las paredes
El olor de los libros nuevos
En un día de frío estar al lado de una estufa de leña
Los cantos por la libertad
Los lápices de colores
El pequeño arco iris que sale cuando regamos
Cuando cruzo miradas con extraños
Las flores que huelen de noche
La historias que nos puede contar  cualquier persona mayor
Los músicos que tocan en el tren, me alegran el día
El ronroneo de los gatos
La respiración de la gente
Recordar viejas historias
Notar el peso de las sábanas
El olor a leña
Mirar las estrellas, parece que cuelgan de hilos
El agua fresca del río
Los lunares de la gente
Hacer nudos en los hilos que se sueltan de la ropa
Sonreír y que me sonrían, eso me encanta
Contar escalones
El vuelo de los pájaros
Los besos en la nariz o la frente
La niebla, de esa que no se ve que hay delante
El movimiento nervioso que hace la gente con los pies cuando están sentados

martes, 11 de septiembre de 2012

Y ahora


Y ahora todos hablan y nadie escucha.
Cada uno mira sus propios pasos.
No se paran a observar.
Y los niños nacen viejos,
Mientras que los viejos quieren ser niños.
La luz ilumina a unos pocos,
El resto se arrastra en la penumbra.

Y las sonrisas falsas crecen entre la masa.
Corriendo de un lado a otro.
Pitidos que ensordecen el rumor de la lluvia.
El cielo invisible por las nubes de contaminación.
Y cantos que luchan por un mundo que nunca llegará.
Hambre, guerras, dolor.
Nuestro futuro cada día más vacío,
Ya que ahora todos hablan y nadie escucha.

viernes, 7 de septiembre de 2012

El susurro del silencio


El frío empañaba las ventanas, o quizás eran las lágrimas de sus ojos.
La espera nunca se había hecho tan penosa.

Su pelo enredado entre los cojines del sofá ; y una tenue luz envolvía el ambiente.

Su imaginación vuela hasta esos recuerdos del futuro que nunca nacerán.
Hasta las cosas que pensaba que haría y no ha hecho.
Y hasta lo que es hoy y que poco a poco se va marchitando.

De repente el tiempo se le acercó.
Apagó la luz casi extinta.
Le acarició el pelo,
Y retirándolo de su oreja
Le susurró palabras de silencio.

Ahora ya sabía que lo que empañaba el cristal no era el frío.

Y el vacío más oscuro se apoderó de sus sueños,
Convirtiéndolos en pesadillas grotescas.
Y le arrancó sus risas,
Convirtiéndolas en llantos desconsolados.
Y le inundó el alma,
Convirtiéndola en nada.