viernes, 1 de marzo de 2013

Amado hogar


Y nuestro astro rey rompió el hechizo de Morfeo.
Inundando el cielo con su luz,
Llamando a la vida.
Y dulces trinos acompañaron al viento,
Mientras que los árboles bailaban con él.
Y un dulce aroma,
Que nos traía recuerdos de la niñez.
Y nuestras almas se estiraban,
Esbozando una sonrisa.
Y las sombras de la noche desaparecieron,
Llevándose nuestros temores.
Y se respiraba paz,
En aquel lugar apartado de la realidad.
Pero la ciudad también despertaba,
Y con ella el ruido que todo lo callaba.

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