El pájaro se posó suavemente sobre la rama que yacía en el
suelo.
Las plumas negras le brillaban a la luz del alba.
Eran las 6:30.
Sus ojos buscaban algo.
Buscaban aquel objeto brillante que había encontrado el día
anterior.
Los faroles de la calle empezaban a apagarse.
Removió la hierba con el pico.
Rascaba con las patas entre las grandes raíces del árbol que
se encontraba enfrente de él.
No desistía en su búsqueda.
Agitaba las alas.
Graznaba por la desesperación de no poder encontrar aquel
preciado objeto.
Con el último rayo de luz voló otra vez a su nido.
Se dio cuenta de que había perdido su tiempo en algo que no
valía la pena.
En algo que no le daría la felicidad.
Y con el primer rayo de luna se olvido de aquello que antes
hubiera dado la vida por encontrarlo.

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